La pesca extractiva consiste en capturar recursos marinos desde su ambiente natural, bajo regulaciones y cuotas definidas para cuidar la disponibilidad de las especies. La acuicultura, en cambio, corresponde al cultivo controlado de especies acuáticas, como el salmón, en centros especialmente gestionados. Ambas actividades son claves para producir alimentos del mar de forma responsable.
Chile cuenta con una extensa costa, condiciones naturales favorables y una industria pesquera y acuícola con experiencia internacional. Esto le permite producir alimentos marinos valorados en distintos mercados, como salmón, jurel, harina y aceite de pescado. En este contexto, empresas como Blumar aportan desde la pesca, la acuicultura, la innovación y la exportación.
La inocuidad se asegura mediante controles en cada etapa de la cadena productiva: origen, captura o cultivo, procesamiento, almacenamiento, transporte y despacho. Esto incluye procedimientos de calidad, monitoreos, auditorías, trazabilidad y cumplimiento normativo. El objetivo es que los productos lleguen al consumidor final en condiciones seguras y con altos estándares alimentarios.
La trazabilidad permite conocer el recorrido de un producto desde su origen hasta el cliente final. En pesca y acuicultura, esto ayuda a identificar dónde fue capturado o cultivado, cómo fue procesado, bajo qué controles pasó y hacia qué mercado se destinó. Es una herramienta clave para la transparencia, la calidad y la confianza comercial.
El bienestar animal en salmonicultura se relaciona con las condiciones en que viven y se desarrollan los peces durante el ciclo productivo. Considera aspectos como salud, alimentación, calidad del agua, manejo, bioseguridad y monitoreo permanente. Una buena gestión del bienestar animal contribuye a una producción más responsable y a productos de mejor calidad.
Las certificaciones permiten verificar que los procesos cumplen estándares reconocidos en ámbitos como sostenibilidad, inocuidad, trazabilidad, bienestar animal y responsabilidad social. Para los consumidores y clientes internacionales, son una señal de confianza. En el caso de Blumar, la memoria menciona certificaciones como MSC, ASC, IFFO RS, BAP, IFS, Halal y Kosher.
Compatibilizar producción y cuidado del océano implica operar con regulaciones, monitoreo ambiental, eficiencia en el uso de recursos y mejora continua. También requiere innovación, colaboración con autoridades, comunidades y gremios, además de compromisos ambientales concretos. La sostenibilidad busca que la actividad productiva pueda mantenerse en el tiempo sin comprometer los ecosistemas marinos.
Las cuotas pesqueras son límites de captura definidos para cada especie. Su objetivo es evitar la sobreexplotación y contribuir a la disponibilidad futura de los recursos marinos. Según la memoria, estas cuotas se asignan a empresas y pescadores artesanales, ajustándose según estudios científicos.
El salmón y el jurel son alimentos de alto valor nutricional. Aportan proteínas, vitaminas, minerales y ácidos grasos esenciales como omega 3. La memoria destaca que el jurel, como pescado azul, aporta beneficios para la salud cardiovascular, mientras que el salmón es reconocido por su aporte nutricional y su contribución a una dieta saludable.
La cadena de frío permite mantener la calidad, frescura e inocuidad de los productos del mar durante su almacenamiento, transporte y comercialización. Es especialmente importante en productos congelados, refrigerados y de exportación, ya que ayuda a conservar sus características nutricionales, sensoriales y sanitarias hasta llegar al cliente o consumidor final.
Blumar participa en pesca y acuicultura. Dentro de sus principales productos se encuentran el salmón atlántico, jurel congelado, harina y aceite de pescado. Además, mediante filiales y marcas relacionadas, participa en productos como choritos, pesca blanca y elaboraciones de mayor valor agregado, orientadas tanto a mercados locales como internacionales.
Los productos del mar chilenos llegan a diversos mercados internacionales gracias a su calidad, disponibilidad y estándares productivos. En el caso de Blumar, la memoria señala presencia en América del Sur, América del Norte, Europa y Asia, con oficinas comerciales que permiten una relación directa con clientes de distintos países.
La innovación permite mejorar procesos, desarrollar productos de mayor valor, aumentar eficiencia y responder a nuevos requerimientos de los mercados. En pesca y acuicultura, puede aplicarse en tecnología, alimentación, salud de peces, formatos de productos, economía circular y gestión ambiental. Es clave para una industria más competitiva y sostenible.
La industria del mar genera empleo, encadenamientos productivos, relación con proveedores locales y programas comunitarios. También puede contribuir mediante educación, alimentación saludable, infraestructura, colaboración territorial y proyectos sociales. Para una empresa como Blumar, la relación con comunidades es parte de su licencia social y de su forma de crear valor compartido.
Los principales desafíos están relacionados con sostenibilidad, cambio climático, regulación, eficiencia productiva, bienestar animal, innovación, confianza de los consumidores y apertura de mercados. La industria debe seguir produciendo alimentos saludables, pero al mismo tiempo cuidar el océano, reducir impactos y adaptarse a nuevas exigencias ambientales, sociales y comerciales.