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PESCA INDUSTRIAL EN CHILE: TECNOLOGÍA AL SERVICIO DE LA SOSTENIBILIDAD

PESCA INDUSTRIAL EN CHILE: TECNOLOGÍA AL SERVICIO DE LA SOSTENIBILIDAD

Por José Ocares, gerente de Operaciones Pesca

El desarrollo de la actividad pesquera en nuestro país ha evolucionado hacia un estándar de alta exigencia, donde la improvisación no tiene cabida. En Chile, se define formalmente como pesca industrial a toda actividad extractiva que es realizada por embarcaciones que poseen una eslora superior a los 18 metros. Estas naves están especialmente diseñadas y equipadas con sistemas de pesca tecnologizados que permiten la captura a gran escala, respondiendo a las necesidades de abastecimiento de una industria de alimentos moderna.

Un aspecto fundamental de esta actividad es su delimitación geográfica y operacional. La flota pesquera industrial desarrolla sus operaciones en aguas jurisdiccionales estrictamente por fuera de las primeras 5 millas marítimas —medidas desde la línea de costa o de las aguas interiores del territorio marítimo nacional—. Lejos de los mitos que suelen rodear a este sector, la realidad actual muestra que se trata de una actividad económica altamente regulada, que opera bajo un estricto enfoque que combina la eficiencia productiva con un compromiso por la sostenibilidad del océano.

Tecnología a bordo para una pesca sustentable

El pilar fundamental que sostiene este enfoque sostenible radica en la constante inversión e incorporación de tecnología de vanguardia directamente en la flota. Las embarcaciones industriales actuales están completamente preparadas para navegar mar adentro y localizar los cardúmenes con un alto nivel de precisión. Esto es posible gracias a que los barcos están equipados con herramientas de última generación, como ecosondas y sonares avanzados.

Estos instrumentos tecnológicos cumplen una función crítica en la operación diaria:

  • Permiten que los capitanes y sus tripulaciones realicen un escaneo constante y detallado bajo la superficie para detectar la presencia de cardúmenes en tiempo real.
  • Hacen visible la ubicación exacta de los cardúmenes de pesca objetivo, de manera de evitar captura de especies no deseadas o captura incidental.
  • Facilitan la mejor aproximación de los cardúmenes de peces que cuentan con las características de talla de la especie objetivo.

A través de este despliegue tecnológico, las tripulaciones pueden buscar de manera dirigida la ubicación de la pesca objetivo. En el caso de Blumar, este esfuerzo se concentra en el jurel, un recurso estratégico que hoy cuenta con la certificación internacional del MSC (Marine Stewardship Council), lo que valida a nivel global que se trata de una pesca sostenible.

La tecnología a bordo sirve para optimizar las capturas y reducir significativamente los impactos en el entorno marino. Así, por ejemplo, se utilizan redes de alta tecnología que permiten una operación segura y que minimiza la captura de pesca incidental. Gracias a la combinación de los sonares y ecosondas de precisión y la seguridad de los sistemas de redes, la operación actual tiene una captura que minimiza la fauna acompañante.

El rigor de la ciencia para la recuperación de los recursos

Toda esta infraestructura técnica responde directamente a una mirada ecosistémica de la actividad pesquera, donde la ciencia actúa como la guía regulatoria. La incorporación del rigor científico ha sido el factor clave que ha permitido la recuperación de muchos recursos pesqueros en las costas chilenas.

Uno de los pilares fundamentales que sostiene este modelo es la labor de los observadores científicos a bordo, profesionales que se encargan de obtener información técnica y biológica en el mismo momento y lugar donde ocurren las capturas en alta mar y el trabajo de la ORP-PS del Jurel (Organización Regional de Pesca del Pacífico Sur o SPRFMO), que en base a la información científica de cada país, ha fijado cuotas anuales de captura bajo una visión precautorias para el recurso los últimos 10 años.

El objetivo final de este modelo es establecer límites basados en la evidencia para asegurar la conservación de las especies.

Este manejo con base científica ha dado resultados importantes. El mejor ejemplo de este avance es el caso del jurel: gracias a estas medidas de conservación y al respeto de las cuotas, en los últimos 10 años esta pesquería logró recuperarse notablemente, pasando de la categoría de “sobreexplotado” a estar calificada formalmente “en plena explotación”. Esta mejoría considerable en la salud del recurso ha permitido que la cuota de captura asignada a Chile haya crecido cerca de un 15% interanual en los últimos años, demostrando la efectividad de una administración basada en la ciencia.

Procesamiento de vanguardia en tierra

El ciclo de la actividad pesquera industrial se complementa en tierra una vez que los barcos regresan a puerto. Al recalar en los muelles, la materia prima que ha sido extraída de manera sustentable en el océano, y enfriada en el barco a 0 °C, es transferida a las instalaciones de procesamiento de la compañía.

Estas plantas cuentan con tecnología especialmente diseñada para la recepción y transformación de los recursos del mar, manteniendo en toda la cadena productiva las propiedades nutricionales del recurso. Esta capacidad tecnológica instalada permite asegurar un aprovechamiento eficiente y óptimo de la materia prima para el consumo humano directo. Al tecnificar los procesos en tierra, se garantiza que el esfuerzo de sustentabilidad realizado en alta mar se traduzca en alimentos de alta calidad.

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