Por José Ocares, gerente de Operaciones
La pesquería del jurel en Chile ha experimentado una de las transformaciones más profundas de la industria alimentaria moderna. Lo que a principios de los 2000 se consideraba un recurso destinado de forma casi exclusiva a la elaboración de ingredientes marinos, hoy se consolida como un pilar estratégico de la nutrición humana en el mundo.
Hace 20 años, aproximadamente el 85% del jurel capturado en las costas chilenas se destinaba a la producción de harina de pescado. Hoy, el panorama es radicalmente opuesto: Blumar destina el 90% de las capturas que procesa en formatos congelados directos para el consumo humano –la industria llega al orden del 65%–, redefiniendo el rol del país en la seguridad alimentaria global.
La revolución del frío y la conquista de nuevos mercados
Este cambio de paradigma no ocurrió por azar; fue el resultado de una importante evolución e inversión tecnológica y de infraestructura. La clave de esta transformación se sustenta en dos pilares:
- Tecnología de frío a bordo: los barcos pesqueros incorporaron sistemas avanzados de refrigeración que permiten mantener la captura a temperaturas óptimas desde el momento en que sale del océano, preservando intactas sus propiedades nutricionales.
- Plantas de congelado de alta capacidad: la inversión en tierra permitió procesar miles de toneladas con estándares de calidad internacionales, logrando un producto altamente competitivo.
Gracias a estas innovaciones, el jurel congelado chileno logró abrirse paso en mercados globales emergentes y de alta exigencia, convirtiéndose en una fuente de proteína accesible y sumamente nutritiva para países de África (como Nigeria y Costa de Marfil), Latinoamérica (como Perú) y diversos mercados de Asia.
Sostenibilidad con base científica: cómo se pesca hoy en Chile
A la par con la modernización comercial, los métodos de captura evolucionaron bajo un estricto compromiso con el ecosistema. Es un hecho que la pesca de arrastre para especies pelágicas ya no existe en Chile; hoy en día, la actividad se realiza de manera exclusiva mediante el sistema de pesca de cerco.
La selectividad de este sistema es uno de sus mayores atributos técnicos. Debido a que los cardúmenes de jurel se desplazan en grupos compactos y homogéneos de la misma especie, las maniobras de la red de cerco permiten capturar la especie objetivo. Gracias a esto, la operación actual registra captura de fauna acompañante muy baja, protegiendo la biodiversidad marina circundante.
Asimismo, el marco regulatorio actual garantiza que el negocio no opaque la conservación. En Chile, las cuotas de captura son fijadas bajo criterios científicos establecidos por un comité científico técnico de la ORP-PS (Organización Regional de Pesca del Pacífico Sur o SPRFMO), donde los científicos de cada país analizan la estrategia que permita la sustentabilidad del recurso, donde Chile está respaldado por la investigación del Instituto de Fomento Pesquero (IFOP) e INPESCA, junto a las directrices de la Subsecretaría de Pesca (Subpesca), el encargado de dictaminar anualmente las cuotas según la recomendación de la ORP-PS, para asegurar el futuro de la especie.
Adicionalmente, el control de la actividad es total y transparente, esto en vista de que el 100% de la flota opera bajo un monitoreo satelital permanente, lo que permite un seguimiento en tiempo real de las rutas de navegación y las zonas de operación de cada embarcación.
El compromiso de Blumar con el futuro alimentario
Para Blumar, liderar este cambio tecnológico y comercial se conecta directamente con su propósito corporativo: “Nutrimos personas honrando el océano”. Entender el jurel como un alimento directo para la población mundial exige elevar las exigencias operacionales y asumir que el cuidado del entorno es la base de la permanencia de la empresa en el tiempo.
La perspectiva a futuro posiciona al jurel chileno como un producto indispensable ante los desafíos de la seguridad alimentaria global, gracias a su huella de carbono competitiva y su alto valor nutricional en omega-3 y proteínas. Bajo esa mirada, el interés de la compañía en la sostenibilidad del recurso es directo y pragmático: resguardar el océano hoy es la única vía para seguir alimentando al mundo mañana.